domingo, 20 de julio de 2014

"Callejeros Viajeros": Corea 1800



Técnica de combate coreana
Situada al Este de Asia, la península de Corea estaba rodeada de peñascos y bancos de arena que hacían sumamente difícil y peligrosa la entrada de los barcos, contando además con una “considerable escuadra”, cuya principal misión era la defensa de sus puertos.

Invadida y dominada desde antiguo por los poderosos reinos de China y Japón, su influencia  en esta península quedaba plasmada en la ciencia, calendario, estructura de las ciudades y en la escritura.

Un país pobre que exportaba principalmente ginseng a Asia y  a cambio recibía especias y otras mercaderías.

Sus habitantes no conocen el uso de las hosterías ni posadas y suplen esta falta con lo generoso de su hospitalidad”.

Corea siglo XVIII
Los coreanos, eran de una estatura y fisonomía agradables, de genio dulce y apacible, sociables con los extranjeros, además de amantes del baile y la música, con una importante influencia de la filosofía confucionista.

Las casas solían ser sencillas y pequeñas, edificadas sobre pilares de madera y con techos de paja o cañas y donde las paredes se cubrían de piedra y mampostería.

Los nobles habitaban en mayores y más agradables edificios con patio y estanque y en el que al igual que en la antigua cultura china la habitación de las mujeres estaba situada en “en lo más interior de la casa, cuya entrada está prohibida a los extraños”.

Un reino donde el mandatario era un importante propietario de tierras y donde las leyes para los campesinos, artesanos y esclavos solían ser muy severas:

La muerte o el destierro son las penas ordinarias de sus delitos, los quales llegan a noticia del príncipe por medio de las muchas espías que hay repartidas en todas las ciudades del reino”.

Para el año 1800, hacía sólo cinco años que el famoso Muyedobotongii (manual de artes marciales) se había publicado, siendo reconocido como una de las más destacadas y antiguas muestras de técnicas de combate coreanas que estuvieron muy influidas por la cultura china.

En las décadas sucesivas Corea siguió siendo considerado un reino aislado del mundo, opuesto a las relaciones con países occidentales y donde sólo China y Japón fueron los países que ejercían alguna influencia.


domingo, 13 de julio de 2014

La patata

Federico II (Prusia) examinando un cultivo de patatas
Esta planta que era cultivada por los indios de los Andes, fue llevada a España en el siglo XVI como curiosidad botánica tras la conquista americana, y es que  se debieron dar diversas circunstancias para que la población europea la aceptara como alimento de consumo habitual.

Inicialmente tuvo un uso como planta ornamental ya que la refinada aristocracia europea admiraba la flor de la patata, pero consideraba que los tubérculos de esta planta sólo eran aptos para animales e indigentes, de forma que se utilizaron como alimento de cerdos (complementando a las castañas) y otros animales.

Los campesinos consideraban la patata insípida y creían incluso que era venenosa. Fueron, sin embargo, los marineros los primeros en apreciar la patata como alimento para consumir durante sus largas travesías.

Su popularización como alimento para las personas no llegó hasta bien entrado el siglo XVIII. Así pues, durante sus dos primeros siglos en Europa la patata fue poco más que una curiosidad que crecía en los huertos de monasterios, nobles, universidades y en algunos jardines. No fue sino hasta la segunda mitad del siglo XVIII que se cultivó en muchos campos del norte de Europa, aceptada con desconfianza por los campesinos e incitados por los gobernantes que veían en este tubérculo la solución a los problemas de hambruna en los campos y ciudades.

Uno de los más destacados divulgadores de la patata, fue el agrónomo francés Antonio Augusto Parmentier, que observó en Prusia como gracias a ellas se salvaban de morir de hambre muchas personas y llegó al rey para ofrecerle las excelencias de este tubérculo. Parmentier tratando de promover el consumo de este tubérculo escribiría a finales del siglo XVIII, un libro titulado “El tratado de la patata” en cuya presentación ofrece al rey un banquete hecho exclusivamente con patatas cocinadas de diferentes formas.

En España, las grandes áreas de cultivo de la patata se establecieron en las zonas que primero recibieron a los barcos que llegaban del Nuevo Mundo. Por ello fueron Andalucía y Galicia, primero y el País Vasco, después, donde antes se tienen referencias de plantaciones y calidades de esta planta (también Canarias), extendiéndose posteriormente por el resto de España, y convirtiéndose en recurso alimentario de primer orden entre el campesinado del norte de nuestro país, región donde escaseaban los cereales, que eran la base de la alimentación (pan, gachas).

Las Sociedades Económicas de nuestro país, ayudaron a divulgar el cultivo de la patata y especialmente contribuyeron para que la gente perdiese el miedo a consumir este alimento.

Hacia 1800, las Sociedades Económicas y la prensa se esforzaban en divulgar el consumo y producción de patata en nuestro país convocando premios al mayor recolector o publicando artículos sobre la utilidad, plantación, producción y consumo de la patata en otros lugares de Europa.

De esta manera también había quienes reducían la pulpa de la patata a harina y la mezclaba con trigo para hacer un pan más barato.

El proceso de asimilación de la patata en Europa como alimento humano ha sido lento, pero posible gracias a una producción de este tubérculo más fácil y económica que los cereales y también a la posibilidad de cultivarlo en zonas donde no se daban éstos, todo ello en una época de hambrunas y extrema necesidad de alimentos.

No fue hasta mediados del siglo XIX que se llegó a disfrutar de las tan sabrosas patatas fritas, ya que antes sólo se consumían asadas bajo ceniza, cocidas a la irlandesa (con agua y sal), al vapor de agua y al horno.

La patata es hoy una de las plantas alimenticias más importantes del mundo (después del arroz, trigo y maíz), que con su alto valor nutritivo y su facilidad de cultivo ha paliado el hambre de numerosos pueblos a lo largo de la historia y es por ello que Naciones Unidas declaró el año 2008 como el Año Internacional de la Patata, destacando su contribución en evitar la malnutrición y el hambre.



domingo, 6 de julio de 2014

Herschel y los rayos infrarrojos

William Herschel y su experimento
Muchos sistemas de alarma, de rescate de personas, sistemas de visión nocturna, equipos de inspección de edificios para detectar fallos en líneas de tensión, los mandos a distancia y otros dispositivos informáticos, incluso los satélites que miden la temperatura de los océanos y observan la tierra, se basan en un notable descubrimiento de hace más de doscientos años: los rayos infrarrojos.

En 1800, el astrónomo William Herschel dio a conocer un descubrimiento sorprendente que se basó en un experimento sencillo: hizo pasar la luz del sol a través de un prisma de vidrio, que la dividió en colores visibles (arco iris), y después con un termómetro midió la temperatura de los distintos colores en cada haz de luz de color (la temperatura de los colores del espectro aumentaba desde el violeta al rojo); pero además, Herschel, midió la temperatura más allá de la luz roja del espectro (que parecía no tener luz), y para asombro descubrió que esta zona era la que tenía la temperatura más alta.

De esta manera tan asequible comprobó que la luz desprende calor  y que más allá del color rojo del espectro (fuera de las radiaciones visibles), la temperatura era más elevada; este investigador demostró la existencia de una forma de luz invisible al ser humano.

En un principio este descubrimiento se llamó “rayos calóricos”, aunque más tarde se denominaron “rayos infrarrojos” (debajo del rojo).

El descubrimiento de los rayos infrarrojos demostró que había formas de luz y calor que no percibían nuestros ojos. Gracias a la tecnología en infrarrojos la medicina, la geología, oceanografía, la seguridad  son más precisos.

En 1801, aparecía en la prensa española una breve reseña: “Hemos hallado en un cuaderno del almacén filosófico de este año, que el Doctor Herschel ha hecho de poco tiempo a esta parte el importante descubrimiento de un método para separa los rayos de calor de los de la luz”.

Telescopio de Herschel
El científico de origen alemán,  William Herschel es también conocido por distintos logros (entre ellos el descubrimiento del planeta Urano), por los que fue galardonado con diversos méritos y medallas. Hoy en día es considerado uno de los mayores astrónomos de la historia y en su honor llevan su nombre un cráter de la luna, así como el observatorio de infrarrojos de la Agencia Espacial Europea.

Una curiosidad de su relación con nuestro país y en el ámbito de los años de su descubrimiento de "los infrarrojos" es que en 1795 Herschel construyó uno de sus mejores y mayores telescopios para el Real Observatorio Astronómico de Madrid, siendo inaugurado en 1802 por el rey Carlos IV y aunque fue destruido en 1808 por las tropas napoleónicas, este telescopio junto a su soporte tenía la relevante longitud de 12 metros.
   

domingo, 29 de junio de 2014

La publicidad: Un anuncio de perfumería

Este es uno de los más modernos anuncios publicitarios que aparecieron en 1800 y  en el que se apreciaba de manera muy clara y gráfica los productos más destacados de una perfumería (que estaban detallados “a una página”).

Se ofrecían géneros de “todo quanto pertenece al tocador”: “rosa para los labios” o ”pomadas refrescantes de pepinos y caracoles”(como vemos no es algo tan novedoso como ahora se anuncia), “verdaderas pomadas de tuétano de vaca” o  "manteca legítima de oso para que crezca el pelo y se conserve”, así como “pastas de miel buena para curar las grietas de las manos”,  “esponjas finas y elixires para los dientes" o  "aguas de olores".




domingo, 22 de junio de 2014

Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos

Ejemplar de Semanario de agricultura y a. d. a p.
Fue creado en 1797 por Manuel de Godoy (entonces Secretario de Estado) para el fomento de la agricultura, así como para la difusión de las producciones de nuestro país, y los adelantos (científicos y de manufacturas) de otros países.

Este era el primer periódico español que se dedicó propiamente de la agricultura, además de exponer en sus páginas importantes y novedosos artículos sobre la ciencia y medicina de la época.

Los párrocos fueron el instrumento elegido para difundir los adelantos en agricultura y en industria ya que sabían y estaban acostumbrados a leer y además se localizaban en todos los pueblos de nuestro país(cerca de los agricultores y artesanos).

a los párrocos para que, sirviéndoles al mismo tiempo de lectura agradable, excite freqüentemente su zelo a fin de que comuniquen a sus feligreses los adelantamientos, las mejoras, industrias e invenciones que se publiquen, bien seguros de que se irán aprovechando de ellas”.

Haciendo que los pueblos y los labradores no estén como aislados, y entregados a sí mismos, siguiendo la rutina de sus mayores sin adelantar un paso”.

En muchos de sus artículos colaboraron eclesiásticos y laicos a través de escritos dirigidos al editor  y en las que muchas veces invitaban a cambiar hábitos antiguos y desfasados en la agricultura.

En 1800,  se publicaron artículos de conocimientos médicos y veterinarios, sobre la agricultura de nuestro país (chufa, sésamo, trigo, cáñamo) y de otros países (zulla en Nápoles, algodón en Sicilia, cacahuete en América), pero también artículos instructivos como el modo de hacer tintes y  peculiares como el modo de preparar la miel para confituras o cómo hacer el queso parmesano.

Con un repertorio variado de temas a la par que interesante, esta publicación (que contenía 16 páginas cada ejemplar) puso una especial atención en la mejora del medio rural, a la vez que un expreso interés en el desarrollo económico de nuestro país.


domingo, 15 de junio de 2014

"Callejeros viajeros": Japón 1800

Puerto de Nagasaki

Japón era en 1800 un conjunto de islas tan inaccesible que se decía entonces que la naturaleza “pretendió hacer un pequeño mundo separado e independiente de todo el universo”.

Un país cerrado a la comunicación con otros países (prohibía la entrada de los extranjeros en el reino) y que  sólo el puerto de Nagasaki permitía anclar los navíos mercantiles (que solían ser holandeses con quienes se comerciaba de manera más activa).

Los japoneses eran considerados  gentes generosas, reservados en palabras, de costumbres sobrias, amantes de su patria, amables y muy religiosos.

Ciudades importantes eran junto a  la lujosa Osaka, la ciudad de Meaco (kyoto), con multitud de templos y monasterios y el centro de comercio de todas las islas, donde además se acuñaba la moneda y se fabricaban las telas más ricas, elaboraban los mejores tintes y se producían los objetos mejor refinados, y la ciudad de Jedo (Tokio), la mayor del imperio, con gran variedad de tiendas y bellos edificios, el centro económico y cultural del país que albergaba la residencia de los señores feudales y del shogun (gobernante del país).

En los extremos de las calles se habían construido fuertes puertas que se cerraban por la noche, junto a los utensilios necesarios para apagar los incendios (que fueron devastadores y muy comunes durante años, por lo que en los techos de las casas de Meaco-Kyoto- tenían en el techo un depósito de agua para el caso de incendio).

Las casas solían ser bajas, construidas en madera de cedro o pino y barro, con estrechas puertas desde donde se podía ver trabajar a los artesanos y a los comerciantes que mostraban sus mercaderías.

En todas las ciudades había un paraje para las cortesanas que se alojaban en casas muy adornadas y destacadas. Estas cortesanas procedían de familias pobres que las enviaban desde muy pequeñas a estos burdeles y que las instruían  en “cantar, bailar y escribir cartas amorosas”.

Mientras algunos distinguidos señores viajaban en palanquín con una amplia comitiva de criados y pajes, en las casas de postas que había por los caminos (y que suministraban de caballos a los viajeros), se encontraban sillas de manos (enrejadas de bambú) y mozos para llevar al viajero.

El alimento más común entre los japoneses era el arroz (que dejaban cocer hasta hacer una masa dura que usaban en vez de pan), además del pescado (principalmente la carne de ballena, ostras y maricos) y las hierbas y raíces silvestres (que cocían con agua y sal y sazonaban con salsa de harina de habas), las plantas marinas y el sake (cerveza de arroz), además del te.

Los trajes de los ricos japoneses (que se diferencia poco de los chinos) consistían en una o varias túnicas anchas con manga y colas muy largas (que podía ser de ricas telas con adornos en oro y plata). Los calzones (que pasaban de las rodillas), además de botines y pantuflos. Como adornos usaban el abanico y sable o puñal. Mientras tanto el común de la gente usaba una túnica que “no pasa de la mitad de la pierna y sus mangas no baxan del codo” ceñida con un cinturón, unos botines y sandalias de cuero, junco o madera. Era característico entre “los importantes” el rapado de “lo alto de la frente

Las mujeres, se vestían con túnicas similares a las de los hombres y sus peinados consistían en recogidos atravesados por una aguja, utilizando las damas distinguidas lujosos rascamoños y elaborados adornos.

Un lejano país que sorprendía al europeo en sus usos y costumbres como que: se vestían y peinaban de manera distinta,  el negro era el “color del regocijo”, en medicina no usaban de las sangrías y purgantes (comunes en Europa y América) sino de aguja (acupuntura) y fuego (moxa), dormían en finas esteras en el suelo, eran en extremo ceremoniosos y callados o consumían habitualmente plantas marinas.




domingo, 8 de junio de 2014

Discurso sobre la mendicidad


Se ofrece medalla a la memoria sobre los varios sistemas establecidos en el mundo conocido para socorrer y extinguir a los mendigos o disminuir considerablemente su número.”
Los pobres en la Fuente, Goya

Durante el año de 1800 fueron apareciendo en la prensa española convocatorias a premios de memorias o discursos para abolir la mendicidad en nuestro país, como en años anteriores otros países también lo hicieron.

Los inviernos rigurosos, la inestabilidad en el comercio, la abundancia de forasteros que acuden a las grandes urbes buscando ocupación, el importante número de criadas abandonadas por su avanzada edad y de empleados con poco salario, unido al aumento de impuestos en artículos de primera necesidad (subida de precios en el pan y alquileres) y la “inclinación de los hombres a la ociosidad”, fueron las principales causas que se justificaban para la pobreza en los años de finales del siglo XVIII.

Esta problemática que existía en muchos países de Europa, principalmente en las grandes ciudades, y afectó principalmente a mujeres y niños, propició la convocatoria de premios a memorias y discursos dirigidos a la extinción de la mendicidad.

Durante años se proclamaron leyes que prohibían mendigar (multas, cárcel, reclusión en islas y destierro) pero llegaban a ser remedios paliativos e insuficientes o poco durables. Otras veces se establecieron hospicios generales o grandes casas de misericordia donde se recogía a pobres y desvalidos ocupándolos en oficios pero la insalubridad de las instalaciones, la dificultad de alimentarlos a todos y los precios más bajos con los que se sacaban las manufacturas que producían provocaron la ruina de muchos artesanos de las ciudades.

En aquellos tiempos Holanda, Flandes, Alemania y Suiza habían optado por un sistema de "limosna general"(colecta) para sustentar a pobres inválidos, aliviar a los enfermos (con hospitales o personas contratadas) y proporcionar trabajo a otros, a la vez que se instalaban casas de reclusión para mendigos obstinados y personas peligrosas e incorregibles (a pan y agua e incluso  el cepo).

Con este nuevo sistema contra la indigencia en algunas ciudades europeas se construyeron establecimientos de caridad, financiados por las limosnas de las iglesias, rentas para el socorro de pobres y colectas particulares, que administrados por un grupo de personas (administrador, celadores, médicos y cirujanos), junto a un exhaustivo registro de pobres, velaba de cuidar los recursos y conocer las distintas necesidades de cada familia.

También se puso especial cuidado en que los hijos de los pobres aprendieran un oficio con que vivir, bajo la tutela de los artesanos de la ciudad (los niños) y con mujeres caritativas (las niñas). Para promover el ingenio y talento de los jóvenes aprendices se daban premios (medallas o vestidos).

Es curioso observar como en algunos escritos se decía  “Los niños de cinco a doce años han de ganar al menos la mitad de lo que necesiten para subsistir, los que pasen de doce años todo lo que gasten, y los padres deben compensar con su mayor ganancia lo que dejan de ganar los niños más tiernos”.

Un novedoso sistema de "caridad e industria" que se estableció en varios países en los años finales del siglo XVIII y  que se difundía en nuestro país (por los ilustrados) en el año de 1800 como el más idóneo para la riqueza del Estado.